martes, 23 de septiembre de 2014

El mejor regalo de Dios: Mis 65 años

           Por Guillermo Alvarez


       Hoy arribo a la fecha en la que muchos consideran nos convertimos en "un viejo de...", o en la que despectivamente nos dicen: "ya perteneces a la tercera edad...", pero lo cierto es que me sobran razones para agradecer ante todo a Dios, porque nueve años atrás estuve a punto de tocar las puertas del cielo.
      El dos de junio del 2005 llegue al Cuerpo de Guardia del Jackson Memorial Hospital, tras estacionar mi auto en un cuarto piso y caminando por  mis propios pies, con una falta total de aire, que el medico que me atendió y los que lo siguieron, consideraron era un pre-infarto, aunque para ellos, técnicamente era un infarto.
     Tres dias despues estaba operado a corazon abierto y cuando tuve conocimiento de mi, me explicaron lo complicada que había resultado la cirugía, que habían necesitado sacarme venas de una de mis piernas para utilizarlas como "by pass", debido a que tenia la venas centrales o arterias tan tupidas, que era mejor sustituirlas.
      Pocos dias despues, al despertarme de los largos letargos en que me sumía, vi delante de mi lo que me pareció era como el brillo de un crucifijo. Y al abrir los ojos por completo me dije: "Si Dios es blanco, me toco un angelito negro".
      Le pregunte al señor: "ya llegue"?. Me contesto: "adonde"?. y le dije: "al cielo". Entonces se sonrió y me aclaro: "No, estas en la tierra y yo solo soy el sacerdote de la capilla del hospital. Crees en Dios?, le dije SI. Y quieres rezar conmigo?. Le asentí con la cabeza esta vez. Luego me especifico que era de origen haitiano y sumo a mi familia para que lo acompañaran a la capilla,  a orar por mi. Y así fue como los primeros pedidos de salvación de mi alma fueron llegando al Señor.
     Días mas tardes llegaron hasta mi cuarto dos ex compañeros de trabajo, pero siempre amigos: Alberto Morffi y Jose  Quiroz. Ambos son Pastores de una iglesia cristiana y tras  un rato de conversaciones, me preguntaron si yo les permitía orar por mi. Después de darle mi aprobación, me  vi en la terraza del hospital sentado en una silla de ruedas, rodeados de personas tomadas de la mano.
     El día que se me ocurrió en mi casa, cuatro meses despues de haber abandonado el centro, traer a colación aquello, todo el mundo se echo a reír. Entonces mi hijo me aclaro: "Papi, estabas bien mal, porque jamas te sacaron de aquel cuarto a ningún lado. Todo aquello fue en tu cubículo. Rezamos, por ti con tus amigos, pero sin salir de alli. !Si estabas tan lleno de cables y aparatos que no podías ni moverte!...
       Ya mas recuperado, fui a la Iglesia Cristiana de Morffi y Quiroz a dar "Testimonio de Fe", porque sus rezos tambien llegaron hasta El Señor, para agradecerles públicamente lo que hicieron por mi.
       Por eso hoy, cuando oigo hablar de guerras otra vez, sobre todo por razones ademas de ideológicas, religiosas, me digo: Se que hay un solo Dios, aunque algunos lo llamen "El Señor"; Jehova, Jesucristo o Mahoma. Y que  lamentablemente un grupo de fanáticos acusan a los que no sean como ellos, de infieles.
      Y al darle gracias a Dios por haberme permitido llegar a "viejo", le pido que haga razonar a todos y que sus bendiciones alcancen,  incluso a aquellos a quienes no creen en el. Y sobre todo bendiga a mi familia y las de todos mis amigos donde quiera que estén...
     
Publicar un comentario